Utilizando el celebre simil entre la economía y las manifestaciones naturales de la llegada de la primavera :-) .... los datos del último informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en lo referente al mercado de las Telecomunicaciones (vaya... lo que antes venía siendo la CMT) ha publicado la nota mensual con los resultados del mes de octubre, y la verdad es que son alentadores; no solo por lo que al sector de las telecomunicaciones se refiere, sino por la extrapolación que se puede hacer al dinamismo que puede estar tomando la economía en general.

Porque si hay gastos que las economías domésticas recortan en epocas de vacas flacas son, sin duda, los de comunicaciones; pero también es cierto que, cuando no hay problemas económicos, este es un sector con ganancias netas positivas casi constantes. Resumiendo: que el sector de las comunicaciones es un buen indicador de la marcha general de las economías domésticas. Desde luego habrá que estar atentos a la evolución de los datos estos próximos meses.

Por cierto, me ha parecido especialmente llamativo el peso que ha tenido la fibra óptica en el incremento de contrataciones (casi un tercio del total...):
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Fuente: CNMC
Dejo un vínculo a la nota mensual, que siempre es interesante para estar al tanto de la evolución del mercado.
Pedro Gómez Gallardo
 
 
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No, no me refiero a los efectos fidelizadores, o barreras al cambio (cada uno que lo llame como quiera) de los actuales servicios de almacenamiento en la nube disponibles en La Red. Unos asociados a la contratación de otros productos (véase el caso del iCloud de Apple, el servicio Skydrive de Windows o el Drive del siempre omnipresente Google por poner algunos ejemplos), otros, simple y llanamente, servicios de almacenamiento Cloud con una entrada "freemium" a la espera de capturar al usuario una vez convencido de las bondades de disponer de almacenamiento de tamaño variable en la nube con el añadido de poder acceder a su contenido desde cualquier sitio y dispositivo en el que disponga de una conexión a Internet (Dropbox, Opendrive, Fiabee, entre otros muchos).

Tampoco me refiero a los lazos que puede llegar a establecer cada uno de estos servicios con sus usuarios si estos sucumben a los múltiples beneficios que proporcionan: desde la ubicuidad hasta el multi-dispositivo, pasando por la protección contra fallos, seguridad, sistemas de back up (aunque por supuesto podemos debatir acerca de privacidad, disponibilidad o las múltiples cláusulas que los proveedores de este tipo de servicios obligan a firmar a sus Clientes). Por cierto, me considero un feliz cautivo de algunos de estos servicios.

No, en este caso pensaba en el segmento empresas, más concretamente en las PYMES, y en las ofertas de proveedores e integradores, basadas en este tipo de tecnología, dirigidas a reducir al máximo los esfuerzos orientados a las TI permitiendo focalizar toda su capacidad en el negocio "Core" de cada una de ellas. Y es que, si los beneficios que proporciona un "sencillo" servicio de Disco Virtual en Red a un usuario residencial son múltiples, y las barreras al cambio (o efectos fidelizadores del servicio, insisto, cada uno que lo llame como quiera) son elevadas, estas crecen exponencialmente con la complejidad de la solución que se proporciona.

En esta pirámide se representa de un modo sencillo, de menor a mayor complejidad, las posibilidades de un Proveedor de Servicios Cloud pasando desde el simple espacio físico en un servidor ubicado en un CPD (Hardware) hasta el Software as a Service (SAAS), en el que las propias aplicaciones que nuestra PYME necesita para interactuar con sus Clientes, Proveedores, o su propia gestión interna, se encuentran virtualizadas en la nube desligando casi 100% la gestión de las TI de la gestión del propio negocio. A medida que subimos escalones en la pirámide menor es la inversión y menores los esfuerzos que la empresa debe dedicar a las TI pasando del Hardware a la Virtualización, a la Infraestructura como Servicio (Infraestructure as a Service), a las Plataformas como Servicio (Platform as a service) y finalmente al Software como servicio (Sw as a Service) en el que el proveedor ofrece una solución TI completa a su Cliente.

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Fuente: ¿QUÉ SON EL CLOUD COMPUTING Y GOOGLE APP ENGINE?
Obviamente existen multitud de soluciones y variantes pero, llegados a este punto, pensemos en las barreras al cambio que nos encontraremos en caso de plantearnos sustituir al proveedor de este tipo de servicios; por nombrar algunos:

Negociación comercial con el nuevo Proveedor.
Elaboración de especificaciones.
Proceso de modificación de Interfaces creados con Proveedores (y campaña de comunicación asociada)
Proceso de modificación de Interfaces creados con Clientes (y campaña de comunicación).
Inversión en asumir el incremento de incidencias asociadas al servicio a lo largo de la primera etapa (que probablemente el nuevo proveedor esté dispuesto a asumir si no completamente al menos en parte).
Formación al personal interno en la nueva herramienta.
Adaptación al nuevo entorno de la Información historificada disponible en el antiguo entorno.
Proceso de migración sin paralizar la prestación de los servicios.

Y sin embargo seguramente todas ellas se minimicen o desaparezcan ante dos eventos enlazados: una mala experiencia del servicio unida a una mejor oferta económica por parte de la competencia. En esta situación seguramente la empresa en cuestión asumirá el doloroso proceso de cambio para evitar mantener la experiencia negativa al tiempo que reduce sus costes.

Resumiendo: si a un simple usuario residencial se le fideliza con una buena experiencia de usuario en un disco virtualizado, ¿no será aún más robusta la relación que se establezca entre un proveedor de servicios avanzados de Cloud y sus Clientes si se cuida la prestación del servicio y los precios están ajustados a mercado? O visto de otro modo ¿Cuál es el efecto fidelizador de un servicio avanzado basado en Cloud dentro de una oferta global de un proveedor de Servicios TIC?

                                                                                                                                        Pedro Gómez Gallardo
 
 
Tenía ganas hace tiempo de escribir este post.

Por fin he recibido, después de las semanas de espera obligatorias, mi clave de acceso a INGRESS. Aunque algunas cifras que he visto dicen que en España no está teniendo mucho seguimiento (algo llamativo teniendo en cuenta la cuota de mercado del buscador propietario del juego) parece que en EEUU está causando furor.

El esquema del juego es sencillo: superpone al tradicional "Maps" de Google un mundo virtual con el objetivo de recolectar "puntos de energía" permitiendo además interacción entre jugadores. El resultado: una presentación limpia sin alardes multimedia (solo lo he "explorado" ligeramente) pero que genera una cierta "adicción" al unir el propósito del juego con el mundo real.

Lo importante es ... ¿que obtiene Google con todo esto? Y la respuesta sigue siendo la misma de siempre: INFORMACIÓN (con mayúsculas), seguir ampliando la inmensa Base de Datos de la que ya dispone con INFORMACIÓN de todos nuestros gustos, preferencias, búsquedas, ubicaciones, aplicaciones y un largo etcétera. En este caso dispondrá de información de itinerarios y horarios que seguramente alcanzarán un buen precio en el mercado.

Pero es que además este juego permitirá a Google abrir un NUEVO MODELO DE NEGOCIO:

Pongamos un ejemplo. Supongamos un jugador habitual de INGRESS, y por lo tanto completamente "caracterizado" en cuanto a gustos y preferencias en las Bases de Datos de Google; vamos a suponer que este usuario concretamente es aficionado a la fotografía. Google seguramente tendrá ciertas garantías de que este jugador se moverá a los puntos del mapa donde estén situados los "puntos de energía" (que Google, obviamente, podrá situar a su antojo). Ahora supongamos que se sitúa uno de esos "puntos de energía" justo enfrente de una tienda de artículos de fotografía cercana a uno de los itinerarios habituales del jugador. La probabilidad de que este jugador/usuario, una vez recolectado el objeto del juego, vea la tienda y se acerque a consultar las ofertas disponibles o simplemente a "echar un vistazo" serán bastante elevadas. Si además se le identifica claramente al jugador en la propia pantalla del INGRESS la cercanía de la tienda, o incluso una oferta dirigida ... 

¿Podríamos pensar que hay un 100% de probabilidades de acceso a la tienda de artículos de fotografía?
¿Y una probabilidad elevada de venta de algún artículo?
¿Cuanto está dispuesto a pagar el dueño de esa tienda de fotografía por una garantía de afluencia de público a su tienda?

Seguramente no es el mejor ejemplo pero me viene a la cabeza el esquema de "la zanahoria y el burro".

Hay muchos condicionantes para este modelo (probablemente el principal sea como garantizar la adicción al juego) pero en cualquier caso creo que es un claro ejemplo de como Google es capaz de anticiparse y, apoyándose en sus capacidades, explorar nuevos modelos de negocio en un mundo cada vez más digitalizado con una superposición cada vez mayor del mundo real y el mundo en La Red.

Veremos cómo evoluciona.

Pedro Gómez Gallardo
 
 
Se ha publicado el Informe de la Sociedad de la Información en España 2012 por Fundación Telefónica, y en esta ocasión se ha creado un video resumen con las principales conclusiones. Aparte de dejar un enlace para verlo, me ha llamado poderosamente la atención el incremento del uso de Internet en el segmento de población de mayor edad. En muchas ocasiones, en conversaciones sobre tecnología, yo mismo he hecho el comentario "esto quizá no sea para mis padres o para los tuyos, pero nuestros hijos lo utilizarán 100% seguro". Vistos los datos me lo pensaré dos veces la próxima vez porque es muy posible que esa tecnología o aplicación no llegue a sobrevivir mas allá de unos años, y también es muy posible que nuestros padres "den el salto" si les proporciona la solución a una necesidad (y en este caso pienso sobre todo en la necesidad de comunicación).

Resumiendo: les explicaré esta tarde a mis padres como utilizar el Whatsapp no vaya a ser que ya no exista cuando mis hijas tengan móvil.

Pedro Gómez Gallardo